Comenzaré contandoles que soy crossdresser, o bien travestí de armario, o bien como se le quiera llamar a mis inclinaciones, lo digo para contextualizar mi relato.
Hacía bastante tiempo que yo tenía contacto por messenger con un tipo al que llamaré "El". Yo le había mandado un par de fotografías mías, y toda vez que hablabamos me decía que quería conocerme, que le encantaban las travestis, fueran "full time" o bien "de armario". Yo siempre y en todo momento le afirmaba que quizás no le iba a agradar pues sólo me vestía y me producía, no tenía senos, no me hormonizaba, ni siquiera me depilaba, ya que lo mío era algo muy piola y secreto. Yo se lo decía con doble intencion, primero por el hecho de que tenía miedo de juntarme con un hombre en una cita concertada, y segundo haciéndome la inocente porque me encantaba sentir esa sensacion de agradarle a alguien. Mas nada le hacía cambiar de opinión, a toda costa deseaba conocerme.

Nunca he tenido un sitio sosegado y seguro donde gozar mis transformaciones, siempre lo hice cuando mi casa quedaba sola, o bien yendo a casa de alguna amiga que sabía de lo mío, o finalmente a un ciber con salas privadas. Mas aquella vez todo se dio: mi hermano mayor y su familia se irían de viaje por unos días, y dejaron a mi madre y a mí a cargo de cuidar su casa, esto es, de ir de vez en cuando a hacer presencia, regar las plantas, un tanto de aseo, en resumen. Era mi gran oportunidad para volver a ser la muchacha que llevo dentro.

Esa tarde me conecté al msn desde mi casa, El estaba conectado también, y hablamos largo rato, obviamente me insistió en juntarnos, y bueno, acepté, aunque con muchos nervios y miedo. Le expliqué a grandes rasgos donde quedaba la casa donde nos juntaríamos. Le dí mi numero de celular a fin de que me llamara y afinar detalles. En la casa afirmé que saldría y que probablemente no llegara esa noche, ya que iría a una celebración de aniversario de un compañero de trabajo, pero que necesitaba las llaves de la casa de mi hermano para pasar a buscar unos cds que había olvidado.

Guardé en una mochila todas y cada una de las cosas que tenía escondidas, y me preparé para salir. Partí en locomoción a casa de mi hermano, y en el trayecto me llamó El. Yo traté de afinar mi voz para no sonarle muy hombre, mas no mucho para no pasar vergüenzas en el microbus. Le afirmé a qué hora estaría lista. Llegué a casa de mi hermano muy nerviosa, me tremía todo. Entré y subí al 2do piso. Estaba desordenado, lo que no me importaba en ese momento. Me fui directo al baño, repasé mi afeitada y me lavé realmente bien. Entonces me fui al dormitorio y procedí a la transformación. Comencé por la ropa de la cintura para arriba, entonces el maquillaje, luego la ropa de la cintura para abajo, y por último la peluca y accesorios. Me vestí muy afín a la fotografía que tengo en mi perfil.

Ya era más de medianoche. Creo que El estaba muy impaciente, en tanto que volvió a llamarme diciendome que ya estaba cerca de la casa, así que salí al antejardin, que era cerrado con rejas y madera. No se percibía a absolutamente nadie, lo tenía al teléfono, y en eso siento sus pasos, muy marcados por el ruido que hacen los tacones de las botas camperas o baqueras. Lo ví entre medio de las tablas, le señalé que se acercara, abrí la puerta de la reja y lo hice pasar veloz. Ya dentro nos saludamos con un beso en la mejilla, me comentó lo bien que me veía yo, lo que agradecí con timidez. Nos sentamos en el comedor, cada uno de ellos en una silla. Yo ni charlaba de los puros nervios, sólo atinaba a mirarlo de reojo y sonreirle. Mas fui tomando más confianza cuando El me afirmaba que yo le gustaba, que me veía realmente bien, lindísima, que la ropa me quedaba maravillosamente, y muchos piropos más. Poco a poco me fui soltando y después hasta le modelé.

Volví a sentarme, El me acarició una rodilla, luego el muslo, le detuve la mano y El me la acarició también. Poco a poco se me fue acercando, hasta sentir su respiracion en mis mejillas. Me buscó tiernamente hasta juntar sus labios con los míos. Pese a que no estaba bien afeitado, y sentía que su vello facial me raspaba un poco, ese beso me encantó, fue excelente, era la primera vez que fui besada por un hombre, fue ahi cuando me sentí más mujer que nunca. Le correspondí el beso, primero tímida y luego subiendo la intensidad poquito a poco, hasta besarnos muy vehementemente. Yo también le comencé a acariciar los muslos. Me puse de pie, le afirmé que me acompañara, el me prosiguió. Subí la escalera hacia el 2do piso, trataba de contornearme y sentía sus ojos clavados en mi trasero.

Llegamos a la habitación, lo abracé por el cuello y el a mí por la cintura. Nos seguimos besando, El acarició mis nalgas, me las masajeaba un poquito brusco, pero no me desagradó. Nos sentamos en la cama, proseguíamos besándonos. Lo hice recostarse, y yo me monté sobre El. Me aproximé un par de veces a besarlo, y el resto del tiempo me movía sobre El como si hicieramos el amor, mas con ropa. Entonces me acosté a su lado y me aproximé a su entrepierna, El solo se desabrochó y se bajó la ropa hasta quedar con su verga libre y erecta. Se la mamé cuidadosamente, despacio, sin apuro, tratando de gozarlo y de que mi hombre asimismo lo disfrutara. Luego me acosté y EL se recostó sobre mí. Le dije que me dejase girarme. Me puse boca abajo a fin de que se recostara sobre mí en esa posición. Creo que El entendió otra cosa, y empezó a desabrocharme y bajarme el vaqueros, y a tocar mis nalgas. Con la excitación que tenía ya en ese momento, lo dejé hacer.

Me seguía acariciando, luego deseó meter sus dedos bajo mi calzón, para llegar a mi agujero, y como me había puesto 2 tanguitas pequeñas y apretadas (para moldear mejor mis partes) esto le costó un tanto, mas lo consiguió, me las bajó y untando su dedo con saliba, procuró introducirmelo, y eso si que no llegó a conseguirlo, pero sí hizo algo que me sacó suspiros... acercó su cara a mi trasero y me acarició mi agujero con su lengua. Fue delicioso, un placer increible, mas ahi me atemoricé, pues imaginé que el próximo paso era penetrarme, y yo no deseaba eso, conque me di vuelta y le afirmé que estaba bien hasta ahí. Me volví a vestir y le solicité que se fuera, lo cual El aceptó sin ningún rollo. Hasta se disculpó. Bajamos las escaleras y nos despedimos con un beso apasionado, y el aprovechó de acariciar nuevamente mis nalgas. Lo acompañé a la puerta, se fue, cerré y volví a entrar, desde la ventana del 2do piso vi como se distanciaba por la calle, manos en los bolsillos y paso rápido. Yo me solté un poco la ropa y me acosté a reposar y a rememorar cada momento de esta experiencia imborrable.
Pasadas unas horas me levanté, me desvestí, me limpié el maquillaje, y me di una ducha. Luego me vestí con mi ropa de hombre y dejando todo tal como lo había encontrado, guardé mis cosas y regresé a mi casa a seguir durmiendo.

Esto es completamente real. Sucedió hace un par de años. Aún prosigo en contacto por msn con El, si bien menos que ya antes, y no hemos vuelto a vernos. Si por esas casualidades de la vida El llega a leer este relato, se lo dedico con mucho cariño y mis mejores recuerdos de mujer.